LA FERTILIZACION EN “SITIO ESPECIFICO” INCREMENTA LOS RENDIMIENTOS Y EL TAMAÑO DE LA FRUTA DEL AGUACATE

El Estado de Nayarit es el segundo productor de aguacate “Hass” en México. Muchas huertas se encuentran situadas en las colinas de los municipios de Xalisco y Tepic y más del 90% de éstas no cuentan con riego, pero tienen una temporada de lluvias de 1,225 mm distribuidos entre los meses de Julio a Octubre. Los suelos utilizados para producir aguacates son originalmente volcánicos con 30-80 cm de capa arable y un subsuelo de 2 a 40 m formado por un material blanco proveniente de espuma volcánica que es llamado “Xal” de manera regional. Este tipo de suelos presentan varias ventajas para producir aguacates. La textura areno–limosa del suelo que se encuentra en la capa arable, proporciona buena aireación que promueve el crecimiento de las raíces. Por otro lado, el subsuelo provee de humedad a las raíces para la sobre vivencia de los árboles durante la temporada seca y también un excelente drenaje en la época de lluvias, con lo que se reduce el impacto de la pudrición de raíz provocada por el hongo Phytophthora cinnamomi Rands. Investigaciones recientes en Nayarit demuestran que 20 toneladas de aguacates “Hass” frescos remueven del suelo la siguiente cantidad de macro nutrientes en kg. N 51.5, P2O5 20.6, K2O 93.8, Ca 1.7, Mg 5.9 y S 6.9 (Salazar-García and Lazcano Ferrat, 2001). También en pequeñas cantidades los micro nutrientes como el Fe (hierro), B (boro) y Zn (zinc) son removidos en cada cultivo y sus deficiencias afectan negativamente al rendimiento, calidad y tamaño de la fruta (Salazar-García 2002).
Por carecer de información apropiada en Nayarit, la fertilización de los aguacates “Hass” maduros usa una base de N (0-100 kg/ha/año). Estas dosis de fertilización está desbalanceada y no llega a tener la suficiente cantidad de nutrientes requeridas para lograr un buen rendimiento. Después de tomar en consideración los requerimientos de los árboles del aguacate, así como las cantidades, fuentes, método y frecuencia de fertilización utilizados en la región, se podrá prever que no es posible obtener 20 ton o más por año. Los programas de fertilización insuficiente o desbalanceada reducen la fertilidad del suelo cada año, lo que resulta en bajos rendimientos, comportamiento alterno, fruta de tamaño pequeño y el incremento de los desórdenes fisiológicos. Tomando todos estos factores juntos, reducen la competitividad del aguacate de Nayarit en el mercado local e internacional.
Concientes de la importancia de la fertilización para incrementar el rendimiento, el tamaño y la calidad de la fruta del aguacate “Hass” los productores de Tepic y Jalisco se decidieron a participar en un programa de investigación en nutrición. El proyecto empezó en 1998 con el objetivo principal de aumentar la rentabilidad de los productores. Para ese entonces, el rendimiento típico oscilaba entre 5 a 10 ton/ha de fruta de tamaños comerciales, primera (170-210 g), extra (211-265 g) y súper extra (> 266 g), lo que representaba de un 20 a un 40 % del rendimiento total. La meta era obtener un incremento del 50 % en el rendimiento del fruto y su tamaño. La fertilización en sitio específico es un acercamiento que no ha sido calculado para aguacates en México.
Un ensayo utilizando este método empezó en 1998 en 300 ha de la asociación de productores de aguacate (USPR aguacate Hass de Nayarit de R.L.). Aquí reportamos el resultado de los primeros cuatro años obtenidos en una huerta experimental-demostrativa de aguacate “Hass”.
MATERIALES Y METODOS
Este proyecto se llevó a cabo en tres hectáreas de una huerta comercial de 14 años de edad de aguacate “Hass” en V. Carranza, Tepic, Nayarit (N 21o32.04’, W 104º 59.08’), a 927 msnm. Los árboles fueron establecidos en marco de 8 x 8 m (156 árboles/ha) y fueron cultivados bajo condiciones de temporal. La huerta recibió el manejo Standard del productor, excepto la fertilización. Un diagnóstico nutrimental fue obtenido para la huerta experimental en 1988 (Salazar-Garcia y Lazcano-Ferrat, 1999) usando los índices de balance aproximados (Kenworthy, 1973). El diagnóstico mostró niveles foliares debajo de lo normal en potasio y azufre, el nitrógeno y el zinc estaban en el normal mínimo y el boro estaba debajo de lo normal.
Los análisis químicos del suelo fueron realizados al principio del experimento para la capa arable de 30 cm. Estos análisis fueron usados para calcular la cantidad de nutrientes que fueron aplicados al suelo. El suelo tiene una textura arenosa-limosa y tenía una capacidad de intercambio catiónico (CIC) de 6.7 meq/100g, un pH de 5.8, el fósforo son 8 ppm en Bray P-I, 370 ppm de potasio intercambiable (K), 2.9 % de materia orgánica, niveles medianos de Mg, S-SO4, B y Cu, niveles bajos de Ca y Fe y niveles muy pobres de Mn y Zn.
La remoción de nutrientes para un rendimiento de 30 ton fue calculada desde los datos obtenidos por Salazar-García y Lazcano-Ferrat (2001). Una cantidad adicional de nutrientes fue considerada para su aplicación basada en la estimación de de los nutrientes permanentemente removidos por el crecimiento anual (vegetativo y de raíces), así como aquellos removidos temporalmente por flores, frutos y hojas. Posibles pérdidas por lixiviación, volatilización, fijación y acción microbiana también fueron consideradas. Cuando ninguna deficiencia foliar fue detectada, una cantidad de mantenimiento de cada nutrimento fue aplicada basada en la meta de rendimiento esperada. Esto se realizó únicamente cuando los niveles de algún nutriente en el suelo estuvieran bajos.
Detalle de un árbol de aguacate del cultivar “Hass” fotografía proporcionada por el Dr. Salazar-García
Las dosis de fertilización ( Tabla 1) fueron calculadas desde todos los estudios previos y fueron aplicadas en los meses de verano de 1998 en 40 cm de profundidad en un radio de 2 m alrededor de cada árbol. Se dividieron las cantidades totales de cada fertilizante en partes iguales para 1998 y 1999. Empezando el 2000, tres aplicaciones fueron hechas, 1/3 de nitrógeno, todo el fósforo y 1/2 de potasio en Julio; 1/3 del nitrógeno en agosto; 1/3 del nitrógeno y 1/2 del potasio en septiembre. El boro y el zinc fueron aplicados en partes iguales en julio y septiembre. La cantidad anual de fertilizantes fue modificada de acuerdo a los cambios en los niveles foliares, esto tratando de no incrementar el costo con relación al beneficio. El rendimiento y tamaño de fruto fueron obtenidos cada año y fueron presentados como un promedio de 80 árboles individuales seleccionados al azar en la huerta.
Tabla 1. Programa de fertilización en sitio específico para una huerta de aguacate “Hass” en Tepic, Nayarit.
*TSP es superfosfato de calcio triple.
RESULTADOS Y DISCUCIONES
El efecto del programa de fertilización empezó en el verano de 1998. Cuando después de tres a cinco meses se observaron árboles con follajes más verdes, con producción de mayor número de retoños, pero más cortos. Floración menos intensa y defoliación en invierno retardada.
El rendimiento para los tres años previos al efecto del cambio en el programa de fertilización estaban entre 8 a 10 ton/ha (Figura 1). En aquel tiempo, este rendimiento resultaba normal para los productores de aquella región. Un intenso crecimiento en el rendimiento fue fue notado en la cosecha de 1999, alcanzando más de 32 ton/ha. Subsecuentemente, los años posteriores mostraron el efecto de una moderada alternancia en el rendimiento fluctuando entre 25 a 27 ton/ha. Por lo tanto, el rendimiento nunca bajó de 25 ton/ha. Estos rendimientos tuvieron gran impacto en los productores de la región, ya que no recordaban haber obtenido reportes de esos rendimientos antes. Es interesante notar que durante 1999-2002 el promedio de rendimiento fue de 28.4 ton/ha. Este valor está cerca de el potencial para producir 32.5 ton/ha con huertas que se pueden irrigar propuesto por (Wolstenstome, 1986). Sin embargo, el experimento en Nayarit fue establecido en una huerta con patrones (raíces) de “criollo” usando 156 árboles/ha y bajo condiciones de temporal.
El aumento en el tamaño de la fruta se incrementó como resultado del tratamiento de sitio específico. La proporción del rendimiento con tamaños grandes (177 a >266 g) promedió en 27.5 % en los dos años antes de empezar el ensayo de fertilización. Un año después, (1999) la proporción de la fruta en esta categoría de tamaños fue casi duplicada (50 %). Los siguientes años mostraron un incremento un constante crecimiento en el tamaño de la fruta, en el cuál en la cosecha del 2002 el 72 % del rendimiento corresponde a los tamaños grandes.
CONCLUSIONES
El uso de la fertilización en sitio específico fue benéfico para incrementar el rendimiento y el tamaño de la fruta en el aguacate cultivar “Hass” bajo condiciones de temporal en el estado de Nayarit, México.
Bibliografía:
Kenworthy, A.L. 1973. Leaf análisis as an aid in fertilizing orchards. In: Walsh, L.M. and J.D. Beaton (eds.) Soil testing and plant analysis. Soil Sci.Soc. Amer. Madison WI. pp.381-392.
Salazar-García. S. 2002. Nutrición del Aguacate,Principios y Aplicaciones. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) en asociación con el Instituto de la Potasa y el Fósforo (INPOFOS), Querétaro, México. 165 p.
Salazar-García S. and I. Lazacno-Ferrat. 1999. Diagnóstico nutrimental del aguacate “Hass” bajo condiciones de temporal. Proc. World Avocado Congr. IV, Uruapan, Mich., México. Oct. 17-22, 1999. Revista Chapingo serie Horticultura 5 (número especial): 173-184.
Salazar-García S. and I. Lazcano-Ferrat. 2001. Identifying fruti mineral renoval differences in tour avocado cultivars. Better crops Internacional 15(1):28-31.
Wolstenholme, B.N. 1986. Energy costs of fruiting as yield limiting factor with special reference to avocado. Acta Hort. 175.121-126.
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